“Si no lo intento, no va a pasar”, dice Sergio, baterista, narrador y… atlantista de clóset

Debutó en V7 en un almacenistas de Vicky Form vs. transportistas en Tlalnepantla

Nunca es tarde, dicen, y Sergio Adrián Ramos Meza lo sabe, lo entiende y lo aplica, al seguir la máxima: “Si uno no deja de intentar, las cosas jamás van a ocurrir por sí solas”.

Dice que inició tarde en el mundo de los medios; comenzó a estudiar la carrera de comunicación a los 27 años, aunque hay gente que ha mostrado que esos son meros formalismos. Por ejemplo, Hermann Bellinghausen estudió medicina en la UNAM y fue años después que encontró en el periodismo su forma de vida.sneakers donna michael kors beige tamaris myggia porte manteau canac creolen gold gucci birkenstock linz sl footshopping porte manteau canac doudoune ultra légère homme adidas terrex moški zapatos adidas altos para mujer air jordan 4 military black air jordan 4 military black epson printer xp 2100 yeezy boost 350 v2 onyx chaqueta hombre nike sportswear down fill windrunner Chile

Pero tiene razón en algo: la clave del éxito es no dejar de intentarlo, y le ayuda ser un personaje multifacético, pues, además de comunicación, estudió filosofía, locución y doblaje, y le gusta la música, tan es así que es baterista en un grupo de surf y punk.

De 32 años, de Naucalpan desde que vio la luz, Sergimus, “por razones ñoñas” (él se hace llamar así, aunque nadie lo llama así), pero de un tiempo para acá el Pelón para la mayoría, es pambolero, de Pumas, aunque atlantista de clóset.

“Mi familia siempre ha sido de una enorme tradición futbolera, sobre todo por mi abuelo, quien era atlantista de hueso colorado y heredó esa pasión a mi mamá y mis tíos. Él tuvo la oportunidad de adquirir cinco plateas para el Estadio Azteca desde antes de su inauguración, con vigencia de 100 años, aunque mi familia los vendió hace no mucho”, platica.

Con esos pases, sus familiares fueron testigos de los mundiales de 1970 y 1986, y hasta del Mundial sub-17 de 2011, que México ganó y “a cuya final tuve oportunidad de asistir, además de un sinfín de eliminatorias y partidos de todo tipo”.

Con el balón en su vida heredado, y con el azulgrana que brota de vez en vez, vivió una de esas satisfacciones que da Vive Siete, plataforma que se centra en la cobertura del futbol formativo. Cuenta Sergio que “fue un gusto enorme el momento en el que Evan Jiménez (hijo de Édgar Jiménez, parte de Vive Siete, y quien jugó en la Liga TDP y fue trasmitido por V7) se unió al Potro de Hierro”.

El Pelón no tuvo de otra más que acercarse al deporte desde el micrófono, algo que “quiero que me acompañe el resto de mi vida”, pues, para practicarlo, se dio cuenta de que “el juego de plano no era lo mío, una verdadera coladera como defensa central”.

Pero el soccer no es el único deporte que le despierta alegría. “Además generé un gusto autodidacta fortísimo por el futbol americano, sin mayor guía que empezar a verlo por mi cuenta, dado que mi familia jamás tuvo interés por el deporte de las tacleadas. Hasta la fecha es raro que no encuentre un gusto enorme por cualquier evento deportivo, si bien mis raíces son más pamboleras”, señala.

Para encontrarle sentido a su vida tuvo que pasar años “sumamente complicados”. Intentó buscar su vocación, primero, estudiando una carrera en filosofía, sin concluirla, y, posteriormente, “quise ser profesor, sin lograrlo”.

Todo ello le fue aclarando el panorama: “Me di cuenta de que los medios de comunicación, y sobre todo los mil dilemas y oportunidades que aparecieron a partir del boom de los contenidos digitales, siempre habían despertado una inmensa pasión en mí, lo suficiente como para intentar estudiar ciencias de la comunicación a la poco recomendable edad de 27 años. Pero mi ingreso a la universidad fue precedido por dos cursos de locución y doblaje, para corroborar que el gusto, la capacidad y la chance eran legítimas. No podía arriesgarme a perseguir de nuevo algo que no podría alcanzar. Esos cursos me sirvieron para demostrarme que la cosa iba en serio, en especial porque el aspecto sonoro, en todas sus vertientes, destacando al podcast como formato, era lo que realmente atraía mi atención y a lo que quería enfocarme en un campo tan inmenso como lo es la comunicación”.

Sergio tiene mente de estratega. Tras un año de esos cursos entró a estudiar la licenciatura, “y junto con ella, buscar un trabajo que me diera una oportunidad directa de ejercer lo que había aprendido en los cursos, para salir de la carrera con experiencia directa en medios, sabiendo que iba a navegar a contracorriente por la edad y situaciones que ello acarreaba, por lo que ejercer a la par del estudio podía darme una ventaja posterior”.

“En esa búsqueda por entrar a trabajar una amiga encontró en redes sociales a Vive, que en ese momento buscaba colaboradores. Ninguno de mis cursos había tenido relación con la locución deportiva, pero decidí arriesgarme e ir al casting, a un importantísimo juego entre almacenistas de una bodega de Vicky Form contra transportistas en Tlalnepantla y, para mi sorpresa, logré entrar, aunque lejos del micrófono, en las inmortales y jocosísimas palabras de Mauricio Chávez (CEO de Vive Siete): ‘como narrador iba a ser un gran camarógrafo’”, recuerda, aunque al micrófono lo hace bien, y tiene como referentes a Emilio Fernando Alonso, Antonio Rosique (etapa pre-exatlón) y, sobre todo, a Christian Martinoli.

Llegar a V7, dice, le cambió el panorama, “no sólo porque me salió el plan de acompañar mi formación universitaria junto con el trabajo directo en el medio, sino porque confirmó que quiero que los micrófonos me acompañen el resto de mi vida. Si bien ese es el sueño y aún falta cristalizarlo del todo, Vive me ayudó a definir el camino, a confirmar después de mucho tiempo que esa es la meta que persigo, aunque sea difícil”.

Aunque con “sorpresas desagradables”, cayó en blandito, indica, pues destaca “la calidad humana” de quienes conforman Vive Siete. “Creo que las columnas que sostienen al proyecto fueron construidas por personas sumamente nobles, profesionales y comprometidas”, sostiene.

Ha aprendido a hacer trabajo en equipo, “algo que, durante toda mi vida, me costó muchísimo, aun en el aspecto más simple. Vive me ha enseñado la importancia de la lealtad, la responsabilidad compartida y la camaradería en un ambiente laboral. Si bien no es, dijera la rola, ‘mi primera chamba’, creo que es la que más enseñanzas me ha dejado con respecto al esfuerzo de grupo”.

En constante formación, el Pelón está en la última etapa de la carrera, y compagina Vive Siete con su grupo de surf y punk, “el cual, a veces, parece el meme del eterno grupo emergente”, pero que le complementa con su otra pasión, “también relacionada a lo sonoro: la música. Soy una persona con muchos gustos muy diversos. La música es el único que perseguí, que por fortuna me hace muy feliz y también ha ayudado a formarme en muchos sentidos”.

Agrega, además, que “no podría definirme sin agregar el baterista” en su hoja de vida. “Por suerte, ambas actividades, Vive y el grupo, no son ajenas, y he encontrado forma de aplicar conocimiento de una cosa en la otra, no sólo en lo técnico. Si hay un camino que hasta la fecha se mantiene estable en mi vida llena de pinches indecisiones y errores es el de los tamborazos; sin mi amigo, hermano, compañero de desventuras y, por cierto, exintegrante de Vive Siete por algo así como 25 segundos, Adrián Martínez, no tendría ese camino”.

“Mi terquedad ha sido querer dedicarme a algo que me haga sentir pleno, que pueda decir directamente: mi trabajo es algo que defiendo y de lo que me enorgullezco, además de que alcanza para pagarme el pan y las croquetas de mi gata. Creo que eso es lo que siempre he querido, pero temo que, por la tardanza y los errores, no se pueda alcanzar o no se obtenga al 100 por ciento, pero, como dije antes: si no lo intento definitivamente, no va a pasar solo, y Vive es el primer paso de ese camino”, remarca.

Pero también disfruta de la vida cuando puede. Le gusta el cine, la música (sobre todo las bandas sonoras), el anime, los libros de ciencia ficción y fantasía, los videojuegos, “una fuerte pasión por los cómics de todas las latitudes, la historia mundial y demás contenidos similares, de esos que te aseguraban un puntapié en el recreo”.

Sergio Adrián (uno de los dos que hay en Vive Siete) busca recuperar el tiempo que, dice, ha perdido, pero en la vida no hay tiempos perdidos, sólo aprendizajes, que lo llevarán a cristalizar, con trabajo y esfuerzo, como lo hace día a día, todos sus deseos.

Comparte este artículo

Noticias relacionadas

SUSCRÍBETE

Recibe las últimas noticias de las ligas, equipos, programas y partidos que Vive Siete transmite.